"Un recorrido no excesivamente cruel" para conocer las barreras urbanísticas

24 noviembre 2010. Fuente: Diario del Alto Aragón
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En primer plano, Luis Gállego (CHA) ayuda a María José Ferrando (PP) a bajar la acera, mientras José Manuel Ballarín (PSOE) hace lo mismo con José Antonio Rodríguez. | VÍCTOR IBÁÑEZ

Asistentes a una jornada de accesibilidad recorrieron el centro en silla de ruedas o con los ojos vendados. Organizada por DFA (Disminuidos Físicos de Aragón), Cadis (Coordinadora de Asociaciones de Discapacidad), junto con Fundesa.

HUESCA.- Aceras sin rebaje, pavimento irregular, baldosas sueltas e incluso las tapas de alcantarillas fueron un obstáculo ayer también para los asistentes a la primera jornada "Medidas para una ciudad más accesible", que se metieron en la piel de una persona parapléjica o ciega mientras recorrieron, bien en silla de ruedas, bien con los ojos vendados y un bastón, una parte del Coso Alto, "un recorrido no excesivamente cruel" tanto para las personas que ayer fueron discapacitadas por un día como para la ciudad, ya que no se optó por el casco viejo ni otras zonas mucho peores en este sentido.

Sufriendo en su propia piel las barreras arquitectónicas que las personas discapacitadas se encuentran cada día, los participantes en este recorrido se dieron cuenta de que un gran número de obstáculos que para las personas sin discapacidad no merecen ni siquiera su atención, para quienes sí padecen una funcionalidad limitada que disminuya su movilidad pueden hacer de la calle un lugar totalmente contraindicado para estos ciudadanos.

El recorrido propuesto por "Medidas para una ciudad más accesible", que ayer se celebró en la Diputación Provincial de Huesca por primera vez, partió de la Diputación para seguir por los Porches de Galicia y la acera izquierda del Coso Alto hasta su confluencia con la calle Miguel Servet, donde se cruzó de acera hasta llegar al inicio de la cuesta de Duquesa de Villahermosa. En esos pocos centenares de metros, los "discapacitados por un día" comprobaron cómo se hace imposible subir una acera sin bordillo rebajado sin tener que pedir ayuda o cómo pequeños desniveles en la acera causan daños en la espalda, según manifestaron al finalizar esta experiencia algunos de los participantes, entre los que se encontraban los concejales Ana Alós y María José Ferrando (PP), José Manuel Ballarín (PSOE) Luis Gállego (CHA) y Pilar Novales (IU), así como periodistas y miembros de asociaciones como DFA (Disminuidos Físicos de Aragón) o Cadis (Coordinadora de Asociaciones de Discapacidad), organizadora de la jornada junto con Fundesa.

Algunos de los ciudadanos con discapacidad real, como Concha Lisa, afirmaban que "todavía falta mucho por concienciar, porque la inmensa mayoría de la gente no ve el problema que es una silla de ruedas o un bastón de ciego hasta que no sufre el problema".

José Antonio Rodríguez, que perdió la movilidad y la visión en el accidente de la discoteca Manhattan, añadía que "con este pequeño recorrido han visto un montón de problemas", aunque la ruta no había transcurrido por los lugares con peor accesibilidad.

José Antonio aseguró que tiene que "estudiar" la ruta cuando va con sus amigos. "Si no me hubiera tocado con una persona fuerte (durante el recorrido), no hubiera podido subir las aceras" del Coso Alto.

El recorrido, tras su paseo por el Coso Alto, prosiguió desde el inicio de la cuesta de la calle Duquesa de Villahermosa hasta la plaza Navarra, donde miembros de Cadis y DFA subrayaron que el itinerario planteado no había sido "excesivamente cruel" y que habían tratado de "poner en situación por unos momentos" a las personas que no sufran de discapacidad alguna.

Y, en los últimos metros del recorrido, entrando en la DPH, la última barrera en uno de los edificios mejor adaptados a las necesidades de las personas discapacitadas según Cadis y DFA: el escalón de entrada, de apenas unos pocos centímetros, que no obstante suponía una barrera imposible de franquear para todo aquel que iba en silla de ruedas, a no ser que pidiera ayuda a su acompañante, lo que es contrario al concepto de accesibilidad.

Ya nuevamente en el interior de la DPH, un nuevo ejemplo de las dificultades en la rutina diaria para estas personas: una exposición de objetos que ayudan en casa a estas personas. Desde tijeras a abrebotones y subecremalleras, pasando por asientos elevados para el baño, sillas para la ducha o escalerillas para facilitar la incorporación de la cama, en una nueva muestra de las complicaciones que hallan estas personas en cada aspecto del día a día.

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