La ordenanza pone en jaque los locales juveniles
La Ordenanza de Convivencia Ciudadana aprobada por el Ayuntamiento de Teruel ya está en vigor. La normativa, que regula cuestiones como seguridad y la limpieza de los espacios públicos, puede poner en jaque numerosos locales juveniles que se hallan en mal estado. El concejal Fernando Guillén, de hecho, subrayó ayer que el articulado hace hincapié en lo referido a los locales, no establecimientos públicos, que grupos de jóvenes utilizan para su ocio.
Estos espacios, que incluyen pisos no destinados a vivienda, tienen un plazo de tres meses para darse de alta en el ayuntamiento y otros seis meses más para adecuarlos en materia acústica para no molestar, medidas de seguridad en redes eléctricas, aspectos como la higiene en los aseos y el agua corriente, accesos para minusválidos, seguridad antiincendios o salidas de emergencia.
MEDIDAS SEVERAS De hecho, con estas medidas la gran mayoría de locales que actualmente utilizan grupos de jóvenes deberán cerrar, si antes no se adaptan. Se trata de espacios como cocheras en varias fincas situadas en la subida del Cofiero y de algunos bajos en la calle Miguel Ibáñez y en San León, así como locales, normalmente en planta baja, en edificios del centro histórico que están viejos y se hallan en mal estado.
Aunque según Guillén no tienen por qué cerrar, las medidas que se impondrán buscan incrementar la seguridad y evitar que "al final puedan convertirse en ratoneras". En este sentido apunto a la necesidad de ofrecer alternativas de ocio "más saludables", como usos deportivos o conciertos en polideportivos o cuando se abra con la colaboración de la iniciativa privada el centro que se está terminando de construir en la plaza Domingo Gascón.
Otra de las cuestiones recogidas en la ordenanza es el cuidado de los animales domésticos. por la calle deben ir atados y sus dueños tienen que recoger los excrementos. Fernando Guillén reconoció problemas de convivencia en los barrios rurales en los que los animales viven como en un pueblo y están sueltos. Y esa costumbre choca con los hábitos de los nuevos vecinos que se han asentado recientemente y tienen formas de vida urbana.
El intendente de la Policía Local, Santiago Hernández, indicó que la nueva normativa, que entró en vigor el 9 de marzo, es un instrumento sancionador, pero que en este período inicial se encuentra "en fase de educación".
En este sentido, puso como ejemplo el botellón que se produce en algunas zonas y advirtió de la necesidad de que los jóvenes que participan en ellos recojan botellas y bolsas para evitar la suciedad. Señaló que en algunas ocasiones se han llegado a producir reuniones de más de 200 personas en un lugar tan céntrico como la plaza de los Amantes.




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