La convocatoria de las ayudas a la cooperación se aprobará el viernes
Mañana habrá una comisión urgente de Acción Social del Ayuntamiento de Zaragoza para autorizar las bases y así llevarla al pleno. Las oenegés temen que el pago de estos apoyos no llegue hasta finales del 2012.
El Gobierno de Zaragoza ha tenido más de cinco meses para convocar las subvenciones para los proyectos de cooperación al desarrollo y ahora se ha visto obligado a agilizar la tramitación para aprobar en cuatro días lo que no se ha hecho en todo este tiempo. Y lo hará esta semana porque, de no hacerlo, pondría en serio riesgo que las oenegés pudieran percibir las ayudas para llevarlas a cabo con cargo al presupuesto del 2011. Y eso que había 3,7 millones de euros que situaban a la capital aragonesa entre las ciudades españolas que más se aproximan al compromiso de destinar el 0,7% de sus cuentas (es el 0,6%).
Las ayudas deben adjudicarse antes del próximo 31 de diciembre y el plazo es más que ajustado. Por eso se ha convocado para mañana una comisión urgente de Acción Social para aprobar las bases del concurso para conceder las ayudas. Un visto bueno que deberá ratificarse el viernes en un pleno extraordinario convocado exclusivamente para eso. Aunque desde la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) temen un problema mayor: que se prevé pagarlas a finales del 2012.
PlazosLas prisas de última hora complican los plazos porque hay que presentar proyectos, para lo que se concederán diez días, y el mes que tendrá que estar en exposición pública para alegaciones. Pero al menos se ejecutará la consignación presupuestaria y se aparcarán todos los juicios de intenciones que hasta ahora cuestionaban la voluntad del Gobierno de invertir esos 3,7 millones.
Aunque el problema de fondo que ha ocasionado todo este retraso fue otro: los pagos pendientes de las subvenciones del 2010. Un cadena de imprevistos que ha estado a punto de complicar incluso la supervivencia de algunas oenegés pequeñas.
Las bases de la convocatoria estaban listas desde mayo y el concurso debía haberse convocado en junio. Pero se aparcó porque aún no se habían abonado las cuantías del 2010. No era lógico convocar las de este año sin haber pagado las del año anterior.
Posteriormente, para saldar esta deuda se tuvo que recurrir a un crédito del ICO que, entre sus condicionantes, impedía hacer nuevas inversiones de obra.
Así, las entidades pudieron cobrar en agosto pero les condenaron a renunciar a proyectos que tenían para 2012. Ahora solo puede ser destinado el dinero a gastos de funcionamiento, no a obras. Aunque mejor eso que nada, piensan las oenegés.




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