El mundo asociativo de Gipuzkoa denuncia la "imagen ociosa" que se da de la juventud
El Consejo de la Juventud de Euskadi sostiene que "interesa vender otro modelo" pero la juventud "no está tan perdida.
Más de 3.500 personas están involucradas en grupos de tiempo libre educativo
donostia. Están cansados de que se hable de ellos como de una generación apática, que ni estudia ni trabaja, que sólo sale en los medios cuando ha habido un navajazo de por medio o ante el recurrente botellón.
Las asociaciones juveniles que mantienen un espíritu activo y solidario en estos tiempos de crisis se remueven sobre sí mismas cuando escuchan que los nuevos tiempos les han inoculado el virus del desánimo. En Gipuzkoa, más de 3.500 personas están involucradas en grupos federados de tiempo libre educativo, amén de aquellas relacionadas con el ecologismo, o tantas otras iniciativas sociales que requieren sacar tiempo de donde no hay. ¿Tan individualista es esta generación?
Iván Barrio, del Consejo de la Juventud de Euskadi, es uno de esos jóvenes que se remueven sobre sí mismos al escuchar presagios tan funestos. No lo cree de modo alguno, y a su experiencia se remite.
En el seno del consejo existe un grupo de trabajo llamado Astialdi Foroa, que él coordina en los tres territorios, y que da cabida a un sinfín de grupos, escuelas y federaciones de tiempo libre educativo. Todos ellos han querido levantar la voz para reivindicar su labor, y cambiar la persistente visión social que les orilla.
a través de lo lúdico "Hay muchas asociaciones que trabajan la educación de valores a través de lo lúdico. Son agrupaciones de barrio, a nivel local, en la que se llevan a cabo un sinfín de actividades sin que, por lo general, trasciendan", explica Barrio. En Gipuzkoa trabaja medio centenar de grupos organizados en cinco federaciones que para este verano han preparado toda suerte de actividades con la educación de valores como telón de fondo, una realidad que no parece trascender.
La última encuesta de Metroscopia revela que en el Estado, el 54% de los jóvenes asegura no tener un proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesados o ilusionados.
Que en Gipuzkoa más de 3.500 personas hayan decido invertir su tiempo en actividades educativas, cuando menos, parece poner en tela de juicio visiones de esa naturaleza. "Durante este verano se han organizado en Gipuzkoa 55 campamentos destinados para muchos chavales. Todo ello ha sido posible gracias a personas que, de forma voluntaria, han sacado tiempo más allá de sus estudios y trabajo, dedicando su vida a llevar adelante estos proyectos que, de otro modo, sería imposible", detalla Barrio.
falta de ilusión Eso de la apatía y la falta de ilusión generalizada no parece ir con ellos. Dicen que no hay más que dar el paso y trabar contacto con los grupos para conocer una realidad bien distinta. Es, además, como si de un proyecto de cantera se tratara.
Los pequeños traban contacto con el tiempo libre educativo a los ocho años, una edad en la que son como esponjas, y es raro que abandonen "este mundo" porque les gusta lo que van absorbiendo. "Cada grupo utiliza sus metodologías, pero los viernes, por ejemplo, suele ser habitual que los grupos se reúnan en el local para hacer juegos y tratar cuestiones de género, o de integración".
Así, van pasando los años, y de este modo los chavales participan de todo tipo de actividades durante su tiempo de formación, hasta que va calando en ellos una visión de la realidad social que les rodea que, con toda probabilidad, será muy diferente a la de un pequeño que se ha pasado toda la infancia pegado a la Play.
"De todo este movimiento surge una juventud comprometida y con ganas de hacer cosas, más allá del interés personal que puedan tener en otras facetas. Hay muchos chavales que llevan durante largo tiempo la mochila cargada de experiencias, y cuando llegan a los 18 años, cuando se les brinda la posibilidad de hacerse voluntarios para continuar siendo parte activa de estas dinámicas, no lo dudan un instante", reconoce Barrio.
El integrante del Consejo de la Juventud de Euskadi se muestra convencido de que todo este trabajo no trasciende porque "al final el drama es lo que llama", y los aspectos más positivos de la sociedad quedan relegados. "No hay que olvidar que la publicidad también está vendiendo un estereotipo de joven al que él se tiene que adaptar, pero no se trata de una situación real", manifiesta el propio Barrio.



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