Colocones extremos
Algunos jóvenes recurren a plantas muy tóxicas y a alcohol en grandes dosis o incluso inhalado en busca de una ebriedad rápida y barata Son fenómenos minoritarios pero preocupantes.
En zonas rurales los padres advertían a sus hijos de tres plantas con nombres relacionados con la muerte o el diablo, con cuyo consumo (fumadas o ingeridas) uno se jugaba la vida. Ni los animales las tocaban. Una de ellas es el estramonio, que ha cobrado triste protagonismo con la muerte de dos jóvenes que la probaron en una fiesta rave en Getafe y el de otro joven que se encuentra en coma en Badajoz tras masticar hojas. Según el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) del Ministerio de Sanidad, el consumo de esta planta y de todo el grupo de las llamadas psicodislécticas o alucinógenas no ha aumentado en tres décadas, y es tan esporádico que no supone ni el 0,5% de todos los consumos de drogas. Pero forma parte de las sustancias que los jóvenes usan de forma creciente para lograr colocones rápidos y baratos.
"La ingestión intensiva de alcohol, beber mucho en poco tiempo, es la principal práctica creciente y preocupante", coinciden Julio Bobes, presidente de la Fundación Socidrogalcohol ,y Manuel Sanchís, subdelegado del PNSD. La borrachera de atracón, en la que se mezclan todo tipo de licores para quedar KO, se impone en los botellones, para desazón de quienes trabajan en la prevención.
Ignacio Calderón, director de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), advierte que el alcohol es "el rey de todas la drogas" en España y que este fenómeno del atracón, importado de los países nórdicos, ha doblado los practicantes en una década. "Hemos creado un modelo de diversión que lleva a estas ingestiones brutales de seis copas en dos horas. Solo se consume para emborracharse", lamenta.
La última moda o forma de divertirse en un mundo en que, como lamenta Calderón, la experimentación parece una especie de norma ha hecho su irrupción en Mallorca: los polémicos oxyshots o chupitos de alcohol inhalado, con los que se logra una borrachera en tiempo récord. "No es nada nuevo. Se han inventado una maquinita que vaporiza el etanol, se absorbe por vía respiratoria, llega rápidamente al sistema nervioso central y produce efectos depresores al cerebelo", explica Sanchís, quien advierte de las lesiones que puede producir el chupito de aire en las mucosas, los pulmones y el cerebro. "Es --compara-- como coger una gran borrachera sin tener que esperar a que el alcohol sea absorbido y distribuido por el organismo. Una gran burrada. No sabemos qué cantidad de alcohol se puede absorber y distribuir en el cerebro. Sí sabemos que dosis superiores a 5 gramos por litro de sangre son muchas veces incompatibles con la vida".
Expertos de la FAD apuntan que estos modelos de consumo responden a un sistema de valores y a una concepción equivocada de la diversión. "Se va a una fiesta --apunta Calderón-- a probar de todo. Y al final se toma alcohol, cannabis, pastillas y, si sale, estramonio. Porque hay que estar dos horas pegado a la pared haciendo movimientos convulsivos". Con todo, sostiene el experto que el fenómeno es minoritario y que el modelo general es de "jóvenes que salen, toman sus copas, van a la playa o hacen deporte y no pasa nada".
También son minoritarios, según el PNSD, otros combinados en boga con cocaína, ketamina, valium, speed, éxtasis, cloratilo, opio y beleño, que llevan a un colocón extremo, rápido y económico.
Moda y fantasía
¿Pero qué lleva a estos consumos compulsivos y a veces mortales? "Es una forma cultural incorporada en los últimos tiempos por jóvenes sin un perfil determinado, integrados socialmente", asegura Sanchís. Para el sociólogo Santiago Hernández, experto en problemática juvenil, es algo "de moda, atractivo, vinculado al mundo del ocio, que forma parte de una manifestación suya. Para combatirlo, algo nada fácil, hay que usar líderes, mediadores con mensajes de salud no difusos ni erróneos".
Bobes, jefe de psiquiatría del área sanitaria de Oviedo, 35 años tratando adicciones, va más allá: "Hay una parte de búsqueda de identidad. También hay gente que busca por esa vía solventar sus dificultades de salud mental, sus disconformidades y malestares, de manera rápida. Es una fantasía. Solo logran ver modificada la realidad. Olvidan que las drogas no son inocentes, producen adicción y problemas depresivos".




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